lunes, 7 de noviembre de 2016

Si tú como cabeza le abres la puerta al diablo, no pienses que va a entrar Blanca Nieves.

Matrimonio, Esposos, Líderes, Cabezas de Familia

El día de hoy quiero hacer una breve reflexión en cuanto a la importancia que es mantener la santidad como cabeza de familia ya que, como tal, debemos proveer a la familia de seguridad y protección, pero... Qué sucede cuando en lugar de eso, somos exactamente los primeros que le abren la puerta a las maldiciones?





La protección de Dios funciona como un conjunto de engranes y eslabones en una familia, en la que lo de arriba deben de proveer de bendiciones al resto de los integrantes, no obstante a ello, cuando la cabeza decide pecar en realidad no se da cuenta que no solamente contamina su persona, sino el tesoro más grande que Dios le puede regalar a alguien el cual es su familia.

Es interesante cómo pueden atribuirse a esta causa diversos problemas como la desobediencia de los hijos, la no sujeción de la esposa, la rebeldía entre cada miembro; y es que el hombre no solamente funge como proveedor, sino que la principal tarea que nos encomienda Cristo es predicar el evangelio, por tanto, somos constituidos sacerdotes del hogar.

En la vida diaria, es sencillo ver cómo los hijos imitan el comportamiento de sus padres, tales como el alcoholismo, la faltas de respeto a los profesores en la escuela, ese odio a la autoridad; problemas que sin duda alguna tienen que ver con lo que hace el esposo.

Debemos ser conscientes que principalmente la vida secreta es la que a Dios le importa más, es por eso que los pecados que cualquier varón cometa en secreto serán los más dañinos para todos los miembros. No caigamos en el engaño de Satanás, pensando que podemos ver un poco de todo en los celulares, computadoras y demás medios portátiles. Peor aún si se trata de cometer adulterio o algún delito como el robo, fraude, entre otros.

La naturaleza de Satanás es despiadada y debemos conocer cómo trabaja él: a través del engaño, la mentira, las promesas de que todo lo que ofrece el mundo es bueno tomarlo. No pretendamos entonces pensar que las cosas podrían salir bien después de todo. Cuando te sientas tentado piensa en que las consecuencias pueden ser realmente graves: secuestros, trata de personas, violaciones, desmembramientos, drogadicción.


Vivimos en un mundo muy feo, y es necesario decir las cosas como son. Ten por seguro que si le abres la puerta al Diablo, no se tentará el corazón en ser lo más cruel y sanguinario posible con lo que más quieres.

Muchas veces nosotros ponemos en bandeja de plata a nuestros seres más queridos para que sean objeto de todas estas cosas. Seamos conscientes que Dios quiere bendecirnos, pero el principal obstáculo para que eso suceda, solemos ser nosotros mismos.